Finca Buenaventura, en el corazón del Valle de Uco es una bodega familiar pero con objetivos claros y ya exporta a Europa.

El Valle de Uco es, por excelencia, la zona ideal para el cultivo de vid y con esto, se conjugó que el negocio del vino ha ido creciendo. Tal como lo cuenta el sitio especializado Argenvinos, el crecimiento y desarrollo de la región la ha posicionado cómo lider en la región.

Ana y Fernando del Castillo comenzaron su emprendimiento y hoy Finca Buenaventura produce y exporta lo que significa que han logrado un sello de calidad, en solo 15 años.

Pero la historia se remonta hacia más atrás.

En su finca de 100 hectáreas en el Distrito Los Árboles, Tunuyán, y a una altura de 1170 msnm lo definen como un “microterroir” para lograr excelentes vinos tanto blancos como tintos.

Magdalena del Castillo, gerente comercial de Finca Buenaventura resalta que “la zona es ideal y el “microterroir” es bien definido, brinda una protección natural contra las heladas y el granizo y de esta manera no se afectan seriamente las plantaciones”.

Actualmente producen 700.000 litros y cuentan con una capacidad para procesar 1.200.000 litros anuales.

De sus productos, el 80% se exporta y un 20% está dirigido al mercado interno, tal como relata en esta nota de ArgenVinos.

Participan en ferias y los contactos con importadores son esenciales y por eso hoy ya tienen abierto el mercado de Inglaterra, Estados Unidos, Suecia, y Suiza y también Brasil y Uruguay.

La historia

Comenzaron a plantar el viñedo en el año 2006 y ellos, al comprar la tierra inculta tuvieron que nivelar en su totalidad.

Magdalena del Castillo resalta que “tratamos de respetar las características del terreno, es decir, respetamos sus irregularidades a fin de no sacarle la capa superior que es la más fértil”.

El suelo es franco arenoso-pedregoso, aluvional, característico de la región del Valle de Uco.

La bodega está situada en el Valle de Uco con este imponente paisaje. El Petit Verdot, la insignia de Finca Buenaventura

Entre sus características principales es que produce un excelente beneficio en la producción de uvas ya que la piedra provoca una diferencia térmica importante entre el día y la noche, con una marcada amplitud térmica, lo cual hace al particular color de la piel y sobre todo de hollejo, de la uva, los cuales tienen una relación directa con la calidad del vino (color, intensidad del mismo, tenor azucarino, entre otros detalles).

La primera cosecha comercial, la cual es manual, se dio en el año 2010.

“Nos iniciamos con el Malbec, característico de la región, pero siempre supimos que para crecer y diversificar mercados había que incluir otras cepas y hoy nuestra insignia es el Petit Verdot”, relató Magdalena del Castillo.

Finca Buenaventura cosechó varios premios internacionales.

Los rendimientos promedios que logran son para el Malbec entre 7000 y 8000 kilogramos/ha, mientras que en la cepa Chardonnay 10.000 y 12.000 kilogramos/ha y en Cabernet Sauvignon alcanzan los 10.000 kilogramos/ha.

Cómo relata esta nota de PoloWorldMagazine, trabajan en estas líneas y ya van conquistando mercados internacionales.

Desafíos por delante:

De las 100 hectáreas fueron plantadas 65 con viñedos y en la actualidad se plantaron alrededor de 5 hectáreas de nogales y almendras. El resto de la tierra se encuentra nivelada y la idea es agrandar el proyecto, cuenta Magdalena del Castillo.